Epilepsia: mito o realidad

     Si existe una enfermedad en la que la historia nos demuestra la mala información que existía sobre ella, es sin duda la epilepsia. Antiguamente se pensaba que las personas con epilepsia estaban poseídas, endemoniadas o locas. La epilepsia es una enfermedad neurológica.

     La epilepsia no es una enfermedad mental ni es una enfermedad contagiosa, aunque hoy en día la información en la sociedad es tan escasa, que la epilepsia todavía tiene un misterioso tabú.

    Por eso, estamos intentando dar a conocer a la gente que, una persona epiléptica es una persona como otra cualquiera, que puede vivir una vida normal. Trabajar, hacer deporte, ir al colegio o estudiar una carrera, si su interés y conocimiento quieren.

    Tiene unas ciertas limitaciones, como los deportes arriesgados (submarinismo, alpinismo...) o conducir un coche, pero eso no delimita todas las labores y entretenimientos que se suceden todos los días.




Educación

     La escolarización es esencial para el niño epiléptico, ya que supone el primer paso en la integración social y aporta a constituir su personalidad.

     Dado el ignorancia general sobre lo que es la epilepsia, el niño que la tiene puede sufrir una discriminación por parte de profesores y compañeros. Lo principal es llevar una vida lo más "normal" posible. Para que suceda así se necesita una comunicación entre padres y profesores y una información de la epilepsia por unos y otros.

     Tanto la actividad física como la intelectual disminuyen la posibilidad de sufrir una crisis epiléptica, por lo que ha de estimularse al niño epiléptico que realice deporte.

     El aire libre, el sol y el ejercicio físico son muy positivos en el transcurso de la epilepsia. También, las crisis epilépticas se producen con mucha más persistencia cuando el paciente está aburrido, o con poco dinamismo físico y psíquico.

     La sobreprotección excesiva del niño puede limitar su emancipación como persona. Hay que darle libertad , dentro de un límite, a que elija por sí mismo y se relacione con sus compañeros y amigos.









Trabajo

     Indudablemente las personas con epilepsia activa tienen mayores problemas de relación que las personas normales.

     Unos de los problemas más difíciles con el que se encuentra el epiléptico es el trabajo y cómo enfrentarse a él. Se plantean con frecuencia si decir que tienen epilepsia al solicitar un empleo.

     Muchos prefieren ocultarlo y hace todo el trabajo lo mejor posible con la esperanza de que su mandatario, cuando se entere sopese sus probadas experiencias personales con su enfermedad.

     De hecho, diversos trabajos de investigación han demostrado que las personas con epilepsia tienen menos accidentes en el trabajo, faltan menos al mismo y son más "leales" a la empresa, comparados con personas sin esta enfermedad.

     Luego está la otra parte: la empresa. Ante la desinformación de la enfermedad de la epilepsia, cuando se presenta un candidato epiléptico a un empleo, desgraciadamente es comprensible que la epilepsia tenga más valor, que la calificación del enfermo para evaluar su elección para el puesto al trabajo.